La Corte Suprema debate la licencia de Lijo y aplaza una semana la definición sobre la toma de juramento
La Corte Suprema de Justicia analizará mañana en su acuerdo general el futuro del juez federal Ariel Lijo. Ya llegó al tribunal el expediente con el pedido de licencia al que “le hizo lugar” la Cámara Federal, pero lo dejará en el “freezer” una semana y el próximo jueves “estaría en condiciones de definir todo”, dijo una alta fuente judicial a LA NACION.
En tanto, el Gobierno presiona para que mañana o el viernes la Corte defina que hará con Lijo y le tome juramento, pero el máximo tribunal no está dispuesto a que le fijen los tiempos y dejó trascender que recién en una semana estará en condiciones de definir.
Lijo, designado por Javier Milei por decreto como juez de la Corte en comisión hasta fin de año, sostiene que no va renunciar a su cargo como juez federal de primera instancia para jurar en el máximo tribunal, por lo cual para que asuma en su nuevo cargo, es clave que la Corte avale su licencia, ya sea por acción u omisión.
La acordada de la Cámara Federal que le “hace lugar” al pedido es amplia, le da chance a la Corte que se meta en el caso y se oponga, lo avale o que deje todo como está y avance la designación.
En Comodoro Py 2002 nadie cree que la Corte se plante en contra de Lijo y el Gobierno oponiéndose a la licencia, pero si apuestan a que el máximo tribunal haga tiempo y congele el asunto un tiempo breve, como señalan las fuentes judiciales,
Mientras tanto, el Gobierno está presionando y mandando mensajes a la Corte para que le tome juramento a Lijo y a Manuel García-Mansilla antes del sábado, cuando Milei hablará ante la Asamblea Legislativa. El Presidente quiere allí a toda la Corte, completa, con los nuevos magistrados ya juramentados, lo que todavía está por verse.
Si algo no está en el ADN de la Corte es que le manejen los tiempos. No tiene voluntad enfrentarse con el Gobierno, pero tampoco quiere que la lleven a los empujones. “Pasaron 300 días desde que propusieron los candidatos y esto para nosotros acá tiene 10 horas”, señalaron en los tribunales. Los jueces impondrán sus tiempos para resolver sobre la licencia y el juramento.
“Estos se tomaron 300 días, por eso la Corte no lo va a resolver en 24 horas”, dicen en los tribunales. Claro que desde el despacho del juez Ricardo Lorenzetti es otra la mirada. Principal auspiciante de la llegada de Lijo a la Corte, desde allí preferirían que la discusión por la licencia se de por superada, refrendando lo que dijo la Cámara Federal y que se le tome juramento al juez cuanto antes.
Mañana el presidente de la Corte Horacio Rosatti, el vicepresidente Carlos Rosenkrantz y Lorenzetti se reunirán en su habitual acuerdo para debatir las causas y firmar sentencias. Allí se conversará entre los tres sobre el futuro del expediente de licencia de Lijo y si se le tomará juramento o no. Lq otra semana estarían en condiciones de decidir.
Con la nueva integración de tres jueces, los fallos que firme la Corte requieren la firma de los tres para alcanzar la mayoría, pero las cuestiones administrativas pueden resolverse con dos firmas. Lorenzetti quiere apurar las cosas, pero sus colegas están considerando el asunto.
La Corte está analizando también el decreto presidencial que nombró a Lijo y a García-Mansilla. Aún no hay un reporte detallado de las áreas especializadas sobre la norma.
En su artículo 3, el decreto presidencial prevé que la Corte puede hacer un “análisis de los títulos” de los candidatos antes de tomarles juramento. Es decir, si se cumplen con todas las condiciones previas para hacerlo, dijo un encumbrado magistrado.
En rigor, el texto es escueto pero esconde esta facultad: “Los nombrados en comisión por este acto, al momento de prestar juramento de acuerdo a lo previsto en el artículo 112 de la Constitución Nacional [ante el presidente de la Corte] deberán cumplir las formalidades para el ejercicio del cargo”.
Entre estas formalidades está por ejemplo contemplar si se le otorga licencia a Lijo y si en esa condición puede asumir en el máximo tribunal. En la redacción de la letra fina del decreto, hubo voces que hicieron llegar al Gobierno un mensaje desde de los tribunales: que no se mencione allí la palabra “licencia”, sino la fórmula más general “formalidades para el ejercicio del cargo”, dijeron fuentes judiciales a LA NACION.
Mientras tanto, el secretario de Justicia, Sebastián Amerio, está conversando con interlocutores cortesanos para transmitir el deseo de Milei de que los jueces juren antes del sábado.
“Lo decide la Corte, estamos expectantes”, dijo una fuente del Gobierno a LA NACION. Confían en la Casa Rosada que “la jura al final, porque en la Corte hay gente seria, institucionalistas, que no buscan chocar por chocar”. Y analizan que “no hay más tiempo, son dos días. Debe ser rápido, por sí o por no”.
Por ahora el análisis mas político que jurídico que se hace en los tribunales es que el texto del decreto plantea un conflicto entre el Poder Ejecutivo, que envió el pliego el Senado, y el Poder Legislativo, que no le dio acuerdo.
Esto es lo que impidió la designación de Lijo y García-Mansilla por el mecanismo ortodoxo previsto en la Constitución Nacional. No ven, al menos por ahora, que exista un enfrentamiento con el Poder Judicial. La acordada unánime firmada por la Cámara Federal que dispone “hacer lugar” al pedido de licencia de Lijo llegó a la Corte a las 4 de la tarde y se armó un expediente.
El escueto texto de la acordada llevó casi dos horas de debate entre los jueces Mariano Llorens, Eduardo Farah, Roberto Boico, Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Martín Irurzun. Discutieron si eran ellos los que debían concederle la licencia extraordinaria a Lijo, si era la Corte Suprema de Justicia o si era el Consejo de la Magistratura.
Recibieron informes con los antecedentes de decisiones similares pero contradictorios. Finalmente encontraron dos frases de consenso: “hacer lugar” a la petición del juez Lijo de la licencia extraordinaria temporaria, para asumir en un cargo de mayor jerarquía. “Hacer lugar al pedido no es conceder la licencia”, explicaron en la Cámara.
Además, definieron “remitir copia de lo actuado” a la Corte Suprema de Justicia, para que intervenga. La fórmula es tan amplia que la Corte puede meterse o no. Le abrieron el juego para que intervenga y con respecto al Consejo de la Magistratura el verbo que usaron fue “comunicarle” lo decidido. Bien diferente, solo ponerlos al tanto a los fines de que la Oficina de Recursos Humanos deje de pagarle el sueldo de juez federal a Lijo.
La cuestiones de licencias de los jueces federales se regulan por la acordada 34 del año 1977 de la Corte y el decreto 3413 del año 1979, del régimen de licencias para Administración Pública. La acordada de la Corte dice que la Cámara es que la concede las licencias de los jueces federales (art 2 incido d), pero las licencias extraordinarias de más de 6 meses deben ser concedidas por el presidente de la Corte (art.33).
El decreto del régimen de licencias para la Administración pública, que se aplica de manera supletoria, prevé licencias sin goce de sueldo para el caso del ejercicio transitorio de otros cargos superiores por lo que dure el funcionario en ese cargo (Art13 parte II).

noticia original
lanacion