Caminar hacia atrás: cómo este extraño ejercicio puede quemar más calorías y mejorar el equilibrio
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Cuando pensamos en caminar, probablemente imaginamos un paseo hacia adelante, sin pensarlo demasiado. Pero hay un ejercicio cada vez más popular que consiste en dar unos pasos en la dirección opuesta, caminando hacia atrás. Si bien puede parecer extraño, caminar de esta forma puede tener beneficios mucho mayores de los que imaginamos. De acuerdo con expertos, esta técnica activa diferentes músculos, mejora el equilibrio y hasta favorece la función cognitiva.
Este ejercicio no es una moda reciente. Históricamente, fue parte de las rutinas tradicionales de ejercicio en China y más tarde fue adoptado por atletas para mejorar su rendimiento. Hoy en día, investigadores descubren que caminar hacia atrás puede ser mucho más que una simple curiosidad, ya que genera resultados poderosos para el cuerpo y la mente.
A diferencia de la marcha habitual, que implica principalmente los tobillos, caminar hacia atrás pone más énfasis en las caderas y las rodillas, desplazando la carga de trabajo. Este cambio sutil en el movimiento activa músculos que rara vez se ejercitan, mejorando la fuerza y la movilidad.
"Sinceramente, creo que los mayores beneficios de caminar hacia atrás en la cinta son la capacidad de cambiar la carga mecánica del cuerpo y de desafiar al cerebro y al sistema de equilibrio con una tarea novedosa", explica Nicole Haas, especialista clínica en ortopedia de Boulder, Colorado, citada por National Geographic España. Al caminar de esta forma, el patrón de marcha cambia, reclutando músculos, tendones y articulaciones de manera distinta, lo que produce un entrenamiento más completo.
El impacto de caminar hacia atrás no termina en la activación muscular. Según el American College of Sports Medicine, este tipo de marcha quema un 40% más de calorías por minuto que caminar rápidamente hacia adelante. Además, es una excelente opción para aquellas personas que buscan trabajar músculos específicos como los glúteos y los isquiotibiales.
Caminar hacia atrás activa caderas y rodillas, fortaleciendo músculos infrautilizados. Foto: Shutterstock.
Janet Dufek, profesora de kinesiología en la Universidad de Nevada, Las Vegas, investigó ampliamente sobre este ejercicio y destaca que la marcha hacia atrás no solo aumenta la flexibilidad de la parte baja de la espalda, sino que también mejora la estabilidad y reduce el dolor lumbar, convirtiéndola en una recomendación común en programas de fisioterapia.
A pesar de ser un ejercicio físico, caminar hacia atrás también trae beneficios mentales. Ashwini Nadkarni, profesor adjunto de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard, menciona que este movimiento mejora el funcionamiento cognitivo al promover una mayor conciencia espacial y coordinación. Al ser una actividad que requiere mayor atención y concentración, puede mejorar funciones ejecutivas, como la memoria a corto plazo y los tiempos de reacción.
La marcha hacia atrás quema un 40% más de calorías por minuto que caminar hacia adelante. Foto: Shutterstock.
A pesar de los numerosos beneficios documentados, hay quienes no están completamente convencidos de que caminar hacia atrás sea mejor que las rutinas tradicionales. Jonathan Jarry, divulgador científico de la Universidad McGill, sostiene que los estudios sobre este tipo de ejercicio son limitados, y los pocos disponibles se enfocan en contextos específicos, como la rehabilitación de rodillas.
Aun así, para quienes decidan probarlo, la clave está en hacerlo de manera segura. "El uso de una cinta de correr puede mitigar los riesgos de tropezar, y siempre es recomendable contar con un compañero de caminata", agrega Dufek.
Clarin