Un vis a vis con Goya
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Un cuadro sonríe mientras que otro saluda y alguno más mira de reojo. El espectador ha entrado en otro universo; el de Goya. No sólo ha entrado, sino que, además, interacciona con él. Sus autorretratos acompañan sus otras obras. Goya también mira, saluda y sonríe. Él mismo se encarga de presentar sus piezas, que ahora han traspaso el lienzo para adoptar movimiento. El pintor retratado se encuentra en la tercera sala de la experiencia inmersiva Universo Goya . Entre la Luz y la Oscuridad, producida por Layers of Reality. Una transición por sus anhelos personales e idealistas, con objetos y 25 grabados originales del artista, y también por sus sombras y desesperos, con el retrato más oscuro del pintor. Un recorrido por once salas expositivas en las que el espectador queda desconcertado al ver cómo se desengranan sus obras.
La maja desnuda , que no está desnuda, ni tan siquiera está verdaderamente presente en la tercera sala, parece que se encuentra al otro lado de los retratos de Goya. Sus ojos enfocan en la nada. Pero es un ejercicio de magia digital que juega con la percepción de quien la mira; pero en realidad no la ve. Se la ve allí, pero es un truco audiovisual.
La experiencia inmersiva se podrá visitar en el Centre d’Art Amatller desde hoy hasta el 30 de abrilConocer las pinturas de Goya es una cosa, pero poder adentrarte en la creación artística del autor es otra. Devenir un personaje de sus obras, habitar sus mismos espacios y transitar por sus épocas de creación es una posibilidad que ahora se vuelve real. Un retrato humano y artístico a partir de vivir el pintor, transgredirlo y luego volver al lugar inicial para poner el punto final. Traspasar la cuarta pared.
Un interactivo del artista Franc Aleu hace posible ver la versión “ Goytizada ” de cada uno. Sentarse en un taburete que hay en la cuarta sala de la exposición organizada por el Centre d’Art Amatller, mirar a la cámara, esperar a que se haga la fotografía y en vez de encontrarse con una imagen digital, ver en el monitor que aparece un retrato. La pintura de uno mismo, si fuera hecha por Goya en su época más oscura. Reconocerse en su totalidad no es posible; sin embargo, se hallan similitudes en el trazo del personaje de uno mismo, oscuro, que aparece en la pantalla. No por su identidad, sino por la forma con la que se identifican las expresiones.
Y, de repente, oscuridad. Gente sufriendo, caras desencajadas y dolor, mucho dolor. Una reinterpretación de los hechos del 2 y 3 de mayo está sucediendo. Sin previo aviso, ni capacidad de reacción. Los cuadros ahora gesticulan, las caras adoptan una identidad, el sufrimiento se hace tangible. Las imágenes, en movimiento, han adoptado un relato visual. La música, creada por inteligencia artificial, ayuda a integrar la violencia de los hechos en el espectador. El público se conoce el cuadro de memoria, aunque ahora se percibe diferente. Los puntos de oscuridad no están donde deberían, el desespero de los ojos ya no solo habla en imágenes. Los fusilamientos parecen reales.
Cuanto más avanza la exposición, mayor es la sinergia con el artista. Cada vez se percibe menos el universo de Goya como ajeno. Catorce pinturas negras, que pintó durante su estancia en El Quinto del Sordo, aparecen ahora. Lo hacen en una sala inmersiva en el que las piezas artísticas transitan por las paredes, colisionan entre ellas y se desplazan. Toda la sala remite a Goya. Desde la superficie hasta el suelo, las proyecciones embriagan el espacio.
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El Centre d'Art Amatller de Barcelona se sumerge en el universo de Goya en una exposición inmersiva
CENTRE D'ART AMATLLER / Europa PressA través de unas gafas de realidad virtual se multiplica la experiencia sensorial. Ocho minutos en los que se recorre el río Manzanares, mientras las obras del artista aparecen y desaparecen. El espectador se adentra en los lienzos más famosos del pintor. Aquí, las obras no solo se mueven; miran, siguen y hasta devoran. El Saturno de Goya ahora no devora un hijo, devora al espectador.
El 30 de abril Goya marchará de gira internacional. Recogerá sus cuadros, sus pertenencias y se irá de Barcelona. No sin antes sonreír de costado.
lavanguardia