<![CDATA[ Drama humano ]]>
![<![CDATA[ Drama humano ]]>](/_next/image?url=https%3A%2F%2Fcdn.cmjornal.pt%2Fimages%2F2025-02%2Fimg_153x153uu2025-02-26-19-24-08-2195259.jpg&w=1920&q=100)
En la madrugada del martes, un hombre fue asesinado en el centro de Lisboa, alcanzado por una piedra. Se llamaba Antenor Mendonça, tenía 84 años y contra la voluntad de su familia abandonó Marrazes, Leiria, donde vivía, y llegó a Lisboa, sin rumbo, sin contactos, sin casa y obviamente, dada su edad, sin trabajo. Mantuvo a su familia informada durante algún tiempo, pero luego cortó el contacto. Vivía en las calles de Lisboa, como una persona sin hogar. Las razones de su muerte son tan obvias como ridículas: una pelea por un lugar para dormir en la calle o un intento de robar una de sus pertenencias. Con mayor o menor dificultad, la PJ resolverá este crimen, identificando y deteniendo al autor. Pero se trata de un hecho que, a pesar de su violencia, tiene muy poco que ver con un “acto criminal” y mucho más que ver con la miseria humana y social. ¿Cómo es posible que estos hechos sucedieran en el siglo XXI, o cómo pudo la familia de Antenor hacerse cargo de él contra su voluntad? ¿Qué lleva a un hombre, en la fase final de su vida, a dejar atrás a sus hijos, nietos y demás familiares para venir a Lisboa con la intención de vivir en libertad, sin que nadie le dé órdenes? Pero ¿ser libre significa dormir en las calles y vivir en la más profunda miseria? Un drama humano.
Su noticia siguió en detalle.
cmjornal