Picuy Soto, rapero de Saltillo, viaja de la ciudad a la montaña en su nuevo álbum ‘No estoy muerto’
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“Hagan lo que aman”, dice el artista y rapero Picuy Soto, quien sigue explorando todo lo que puede y quiere hacer por medio del arte y la palabra y ahora, como parte de ese mismo viaje, da un paso hacia el campo abierto, a las montañas, a imaginar otros escenarios, en su álbum “No estoy muerto”.
La nueva producción, que llegará a todas las plataformas digitales el próximo 1 de marzo, es producto de una estadía en Ciudad de México donde comenzó a abordar otros temas en sus letras, entre ellas el aprecio por la vida.
“Tiene más que ver con la naturaleza, soltar, cosas más hippies. Mis discos anteriores habían sido muy urbanos, con temas más sociales y esto tiene que ver más con introspección”, comparte en entrevista con VANGUARDIA.
“Es un disco de amor [y se llama así] porque he estado muy cerca de personas que quieren matarse y yo no sabía cómo expresarles que vivir está chido, sentir, que te duela está chido. Pensando en eso llegué a título del disco, como dándole una certeza y una seguridad a quien lo coree”, agregó.
Si bien su proceso creativo suele partir de la palabra —“yo escribo todo el rato”, asegura— y luego a sus letras agrega música, en esta ocasión fue al revés. Con la colaboración del también artista visual y músico Adair Vigil se crearon primero las pistas musicales y a partir de ahí desarrolló los versos.
La propuesta incluye también ambientes sonoros como aves, el viento y el tránsito de Saltillo y sus alrededores, con la intención de “llevarte de la ciudad a la montaña y de regreso”.
“También tiene que ver con una serie de pinturas en acuarela que hice en el proceso creativo, donde están las formas accidentales de la naturaleza, a diferencia de antes que solo pintaba personas random en la calle”, comenta, “quería hablar de eso porque creo que actualmente la naturaleza, más que nunca, pide ser escuchada y se nos está escuchando. Y me da risa porque es como si me estuviera convirtiendo en lo que juré odiar, un hippie que abraza árboles. Pero haberlo encontrado se me hace interesante”.
Picuy recuerda incluso que ni siquiera quería ser rapero, sino poeta y que en su infancia y juventud tuvo que ocultar este lado más creativo de su persona para poder encajar con sus grupo de amigos.
“Toda mi vida he leído un chorro, escrito un chorro, pero a escondidas. Me molestaban mucho por eso y como yo era desmadroso tenía como dos vidas. Me encerraba en verano a leer un chorro, imaginarme mundos, estar en silencio en un rincón, creerme Tom Sawyer y de repente llegar a la escuela a hacer desmadre y bullear a alguien más aunque tenía las mismas condiciones para ser bulleado”, comentó.
El rapero cuestiona una idea de “indivudalismo” donde se nos impone como personas a ser una sola cosa, de ahí que ahora decida explorar lo que desea, incluso contra sus propios prejuicios.
“Ese tipo de conciencia solo te lo regala la soledad y en la montaña puedes encontrar eso. Suena super hippie pero justo de eso quería hablar con mi disco. Porque luego iba a la montaña, conocía a personas super elevadas y mi tema de conversación eran cosas de rappers. Yo creía que sabía mucho por saber mucho de un tema, pero no sabía nada por no haber ignorado otras cosas que no me permitía ver”, menciona.
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Y para promocionar el álbum realizará varias fiestas de lanzamiento empezando este jueves 27 en Saltillo, luego el 28 en Monterrey, el 29 en San Pedro y el 3 de marzo en Torreón, para luego viajar a Ciudad de México y continuar con el anuncio. Mientras tanto, el sencillo homónimo ya se puede escuchar en Youtube.
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